
I
Yo soy la mano que teje debajo de la tierra
La mano que se demora entre los surcos
Que conoce el agua oculta de las piedras
Lo incipiente
La mujer que se encubre debajo de la montaña
zurciendo, despacio, un camino, una salida paciente
vertical
He venido del último pabellón del lodo
Nadando con brazadas lentas
Tejiendo los hilos que dibujan el telar
de lo que desconoces y esperas
Ellas se precipitan.
Caen, indistintas, cada temporada
como avalanchas
Los rescatistas las arrancan a los siete días
Les dicen las malas hierbas
Yo espero
Furtiva
como un volcán desconocido aparezco
Un archipiélago extinto
Que de repente
–Que desde siempre–
Desentierra sus manos y se descubre luz.
Ana Lucía DE Bastos -(VIII)
4 comments:
Ana, cómo anda todo?, te saludo por aquí. Espero pronto descubras este mensajito. Espero que pronto pronto nos recites algo en vivo y directo desde el otro lado del mar, como hace casi casi un año, en El BUscón. Pronto será el próximo atentado apendicista. Y el próximo blog, dios mediante.
Jeje, lo leí hoy, 28 de marzo. Estoy bien amigo, vi empatar 0 a 0 al Barça con el Chelsea en un partido donde hubo sobre todo heridos.
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